Mi matadero clandestino – Los Piratas
Ya no podía resistir más tiempo, llevo casi 3 semanas publicando entrada tras entrada, y después de colgar cada una de ellas, me resultaba casi imposible no sufrir una extraña sensación de infidelidad. Incluso más de un allegado, me ha preguntado con extrañeza, sobre la ausencia de cualquier referencia por mínima que sea a este grupo. Pues finalmente ha llegado el día.
Para mí, Los Piratas son a la música, lo que puede significar Homer Simpson a los dibujos animados, Michael Jordan al deporte, el pan a un huevo frito o Belén Esteban a Telecinco, imprescindibles. No hay trabajo suyo que no me guste, y si lo ha llegado a haber, lo he escuchado tantas veces como fuera necesario hasta que me gustase. Siento sus reconocimientos, como si fuese en parte míos. Tengo sus discos hasta tres veces repetidos, como es el caso de Ultrasónica, libros, DVD’s y decenas de sus canciones en mi memoria, vamos lo que a día de hoy consideramos un “friki”. Y fui incapaz de reprimir más de una lagrimilla el día que me entere de su separación.
Creo que son razones, más que de sobra para que hoy (y supongo que muchos días más) sean los protagonistas de “Conciertos Sentidos”.
El disco al que pertenece la canción de hoy es sin lugar a dudas, el más “Piratas” de todos, y el que me enganchó a este genial grupo gallego, para mí, un disco de “culto”. Manual para los fieles es completísimo, incluye 4 o 5 temas que posteriormente se convertirían en himnos.
Respecto a la canción, es energía pura, verlos en directo tocarla, era un espectáculo que quedara para la historia y una muestra de su versatilidad musical, como nota anecdótica, fue incluida en la versión española de la banda sonora de “Batman y Robin”. No podría asegurar, que es mi canción favorita, eso solo sería capaz de decidirlo en una situación de vida o muerte y delante de mi abogado. Simplemente es, uno de sus tantos temazos.
Dios salve a “Los Piratas”

